El verano de las moscas
En estos días todo lo que huela a “indie” se comercializa, se repite una y otra vez en el radio, bandas que no se catalogaban como tal ahora lo son. El indie es como el viejo y verdadero punk que manejaba el precepto “do it yourself”. Los fanzines ahora son blogs, los cassetes ahora son mp3 que se suben a Rapidshare, el disco se vende sin intermediarios… en los conciertos, ya sabemos todos lo que significa el indie o lo sospechamos, lo hemos leído o nos lo han contado.
Golden Rainbow Kid no se encasilla en etiquetas y es sincero, en sus propias palabras, su último disco llamado El verano de las moscas se define como “crisis existencial de un pre-treintañero”. Grabando en casa, aprovechando la acústica, con buen timbre de voz, guitarra, los expertos dirían: es folk. Para mi es algo más, es honesto y sin poses. Sin apoyo y con contadas presentaciones Edgar (mejor conocido cómo GRK) trabaja para si mismo, y comparte su música en línea o en discos que el mismo maquila y vende en sus presentaciones.
Hablando del material a fondo, Latas es una linda canción de protesta, Canción para una novia inexistente es anti-poética, para que decirle palabras que se le olviden si puedes hacer buena música que va a recordar, si puedes ofrecer un beat que repita con sus dedos en una mesa mientras espera a alguien. Pequeños impulsos es para mi una de las canciones mas complejas, Helado define perfectamente el estilo golden, reminiscencia del Electrocute, honestidad para decir: “…He caído en cuenta que he pasado mucho tiempo solo, encerrado en mi cuarto inventando canciones de amor”. Quien diga que no se siente identificado miente, el músico debe dejar de hacerse el cool y hacer lo que quiera, no lo que venda.
Party girl es una fantasía recurrente en fiestas donde uno termina bebiendo solo, Nueva York es fresca y animada, sacándole buen provecho a sus instrumentos, El verano de las moscas es como el dijo, un homenaje a Yo la tengo, Me estoy poniendo gordo, me estoy quedando calvo es sincera, la mas experimental del disco, me suena como un Pink Floyd alegre en la época The Wall, Barras de jabón en el pasillo 22 del supermercado es jovial, un buen final, la otra cara del anti-trovador, el desmadroso, el que deja la filosofía y la pretensión a un lado para divertirse y tocar lo que quiere.
Parafraseando el nuevo tag de este blog: Bueno, bonito y barato, dejando en claro que el Golden Rainbow Kid es algo más que un chicle de menta que se le acaba el sabor…eso fue lo que nos hicieron pensar.
Fuente: RadioAurora

Escribe un comentario